domingo, 2 de enero de 2011

CIMENTAR SOBRE LA ROCA

Llegué a pensar, que de la persona a la cual le dedico estas cortas líneas no tenía nada que escribir, a pesar de lo autoritaria que fue en un momento. ¡Claro! pensé y ese fue el problema.

Esta noche me di cuenta mientras dormía de la cosa más importante que me ha enseñado y que yo no podía ver, se trata del amor... tal vez dirás, ¿El amor? Pues sí, el amor, a pesar de su silencio me ha enseñado que para poder sobre llevar su vida a través del matrimonio ha tenido que ser tan paciente como una araña cuando teje, para luego recoger los frutos de su esfuerzo. Si te preguntas, ¿Donde queda, astuta como serpiente? Pues ¡no!... ¡va implícito, en la araña!

El filósofo, Julien Offray de la Mettrie, fue un médico y filósofo francés, y uno de los primeros escritores materialistas de la Ilustración. Él publicó una obra llamada “El Hombre Maquina” yo agrego, ¡La Mujer es la que lo conduce! Y es aquí justamente donde quiero llegar.

Pues, es donde más me ha enseñado esta Mujer, a través de los años, mas aun, hoy en día en el amor latente por aquel con el que ha compartido toda su vida, en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, el hecho de levantarse temprano atenderlo, prepararle el desayuno, estar con él, escucharlo y también regañarlo en su momento y a la vez comprenderlo, además de la sonrisa que se le escapa cada vez que escucha el mismo cuento todos los días! es cómico pero a la vez, te puedes dar cuenta que todos esos años no han transcurrido en vano, pues es una relación cimentada sobre la roca, y esta es una gran roca, que jamás será destruida... Han querido y querrán, pero jamás podrán, porque no es estructura, no es material como la imagen, cada pedazo de esta casa está construida en nosotros, y somos nosotros los que la llevamos donde quiera que vamos, está en nuestro corazón y lo transmitimos a todo aquel que forma parte de nuestra cotidianidad, está en nuestros actos y lo compartimos con todo aquel que lo necesita y lo más esencial es que esta en nuestras vidas y ese es el amor que nos mantiene unidos, a pesar de la distancia y del tiempo está allí y ese es mi mejor y mayor tesoro.

Esa es su mayor enseñanza, ella que con tan solo segundo grado, ya que así era para la época en el entorno social en cual se desenvolvía, ha sido para mí y para la familia; Madre y Maestra.

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